Un proyecto nacido del corazón

 
LURDE no nace de una cadena hotelera ni de una larga trayectoria en el sector turístico. Nace de una familia que decidió salir de su zona de confort para dar forma a un sueño.
No teníamos experiencia previa en el mundo del alojamiento turístico, pero sí algo que consideramos mucho más importante: ilusión, compromiso y un profundo amor por Las Hurdes. Cada decisión tomada durante este proyecto ha estado guiada por una única idea: crear un lugar donde quienes nos visiten puedan disfrutar de este rincón único de Extremadura de una forma cómoda, tranquila y auténtica.
Somos unos enamorados de esta tierra. Durante años hemos vivido fuera y, cada vez que regresábamos, nos ocurría lo mismo: no queríamos marcharnos. Porque Las Hurdes tienen algo difícil de explicar y muy fácil de sentir. Aquí el tiempo parece avanzar más despacio. Aquí se encuentra la tranquilidad, la desconexión, el silencio, la naturaleza y esas pequeñas cosas que tantas veces echamos de menos en nuestro día a día.
LURDE es nuestra forma de compartir todo eso con quienes nos visitan.

El origen del nombre

 
Es un homenaje a Lourdes, el alma de este proyecto y la esencia de este sueño rural. Al mismo tiempo, es un guiño a esta tierra salvaje, auténtica y mágica que nos enamora cada día: Las Hurdes.
De la unión entre ambos nace LURDE, un nombre sencillo pero cargado de significado, que representa el vínculo entre las personas que dieron vida a este proyecto y el lugar que lo inspira.
Más que un nombre, LURDE quiere ser un refugio con alma, un espacio donde la tranquilidad, la naturaleza y el tiempo compartido encuentran su lugar. Un proyecto que nace entre Lourdes y Las Hurdes, entre el cariño por una persona y el amor por una tierra única.
 
LURDE, un refugio con alma que nace entre Lourdes y Las Hurdes.

Inspirado en la arquitectura hurdana

 
Queríamos que LURDE formara parte del paisaje y respetara la identidad arquitectónica de Las Hurdes.
Por ello, las fachadas han sido diseñadas siguiendo la tradición constructiva hurdana, cuya base es la técnica de piedra seca. Esta técnica consiste en levantar muros utilizando únicamente la piedra del entorno, sin emplear morteros, cementos ni argamasas. Las estructuras se sostienen gracias al peso de las propias piedras, su colocación precisa y la fuerza de la gravedad.
Se trata de un conocimiento ancestral que ha modelado durante siglos el paisaje de Las Hurdes y que, en 2018, fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La piedra se combina además con elementos de madera en cargaderos y detalles constructivos, reforzando el carácter tradicional del conjunto.
Sin embargo, tras esa apariencia exterior fiel a la tradición, los apartamentos ofrecen interiores totalmente contemporáneos, confortables y adaptados a las necesidades del siglo XXI. Espacios luminosos, funcionales y acogedores donde descansar y disfrutar de una estancia sin preocupaciones.
La piedra se combina además con elementos de madera en cargaderos y detalles constructivos, reforzando el carácter tradicional del conjunto.
Sin embargo, tras esa apariencia exterior fiel a la tradición, los apartamentos ofrecen interiores totalmente contemporáneos, confortables y adaptados a las necesidades del siglo XXI. Espacios luminosos, funcionales y acogedores donde descansar y disfrutar de una estancia sin preocupaciones.

Nuestra filosofía

 
Creemos que disfrutar de la naturaleza y del entorno rural no significa renunciar a la comodidad.

Por eso hemos creado un alojamiento donde es posible descubrir la autenticidad de Las Hurdes, recorrer sus senderos, visitar sus pueblos, disfrutar de sus piscinas naturales y desconectar del ritmo cotidiano, sin renunciar al confort, al diseño y a los servicios que esperamos encontrar en cualquier alojamiento moderno.
Nuestro mayor deseo es que quienes lleguen a LURDE se sientan como nosotros nos sentimos cada vez que volvemos a Las Hurdes: en paz, sin prisas y con la sensación de estar exactamente donde quieren estar.
Porque viajar no consiste solo en cambiar de lugar, sino en encontrar espacios que nos permitan reconectar con lo importante. Y eso es precisamente lo que queremos ofrecerte en LURDE.